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Afrontar la muerte de un ser querido

Afrontar la muerte de un ser querido
Afrontar la muerte de un ser querido es una circunstancia a la que todo ser humano se enfrenta tarde o temprano. Si la vida nos brinda buena salud, por norma general la esperanza de vida en nuestro país es alta por lo que la muerte suele llegar en la senectud, pero ello no disminuye el dolor, la tristeza o la soledad que se siente al perder un ser querido, lo que se conoce como el periodo de duelo, que según los expertos, en personas mayores y en referencia a su pareja se suele extender hasta los dos años. Y es que a la pérdida, se suma el hecho de que el paso de los años nos deteriora físicamente por lo que la dependencia de familiares y amigos se suele hacer mayor, y en el caso de la pareja especialmente.
En muchos casos, la dificultad para asumir esa pérdida lleva a muchas personas a caer en períodos depresivos que a veces se acrecientan por el aumento de fallecimientos entre las amistades y la dificultad a ciertas edades de encontrar nuevas.
No obstante, en el caso de la viudedad, los expertos constatan que las personas mayores están mejor preparadas para afrontar la pérdida de la pareja que las más jóvenes, a pesar de que las primeras suelen sufrir también perdida de capacidad adquisitiva, dado que generalmente pertenecen a una generación en la que gran parte de las mujeres dependían de sus maridos.
En cualquier caso, es un proceso duro en el que es importante contar con la ayuda de familiares y amigos e incluso de especialistas si fuera necesario. En este sentido, la Sociedad Española de Geriatría y Gerontología ofrece las siguientes recomendaciones:
  • Buscar el apoyo de otras personas para compartir con ellas el dolor. Es beneficioso exteriorizar los sentimientos y poder desahogarnos con alguien.
  • El período de duelo es necesario pasarlo, así que aunque nos animemos a distraernos y ocupar la mente en otros menesteres, llorar la pérdida de nuestro ser querido es muy necesario para una correcta recuperación. Del mismo modo, puede ayudarnos recordarlo en buenos momentos.
  • Darnos tiempo, tener paciencia. Como hemos indicado anteriormente, el duelo es necesario pasarlo pero es un período largo, habitualmente de entre uno y tres años.
  • Puede ser necesario la ayuda de medicación, pero será nuestro médico de familia quien lo decida. En ningún caso debe recurrirse a la automedicación.
  • Fomentar nuestras habilidades y autoestima. Para ello, puede ayudar la realización de nuevas actividades de ocio y que nos pongan en contacto con otras personas.
  • A veces, la pérdida de familiares ha sido fruto de una larga enfermedad que ha requerido el cuidado de su pareja y le ha apartado del ocio o de la práctica de ciertas actividades. En este sentido, retomar algunas de ellas o emprender algunas nuevas es una buena medicina para superar el duelo.
  • Centrarnos en el resto de la familia: hijos, nietos… y pasar más tiempo con ellos.
A pesar de las recomendaciones ofrecidas, cada persona afrontará la muerte de un ser querido de modo distinto, pero es indudable que el apoyo de la familia es fundamental, y en el caso de los mayores aún más, por distintas razones entre las que se encuentran algunas de las que hemos citado.

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