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Conducción y responsabilidad

Conducción y responsabilidad

Legalmente, no existe una edad máxima para dejar de conducir por lo que podemos hacerlo durante toda nuestra vida siempre y cuando nos encontremos en plenas facultades. Por ello, previo a la renovación de nuestro permiso de circulación, nos sometemos a un reconocimiento médico donde se revisa nuestra capacidad visual y auditiva, capacidad de coordinación, entre otras pruebas que determinen que somos aptos para conducir. Aunque en la actualidad no hay una edad límite para suprimir la conducción, sí que a partir de los 65 años la normativa establece que la renovación del permiso de conducir de clase B sea cada 5 años en lugar de cada 10, que es lo habitual. Por su parte, los permisos de las clases BTP, C1, C1 + E, C, C + E, D1, D1 + E, D y D + E deben renovarse cada tres años a partir de los 65 años.

No hay que olvidar, que la conducción es un acto responsable por lo que además del control médico, debemos estimar en cada momento si nos encontramos o no en plenas facultades para realizarlo, ya que agentes como la medicación o afecciones puntuales pueden incapacitarnos temporalmente.

Por ello, a continuación, os dejamos algunos consejos y recomendaciones a tener en cuenta en la conducción, incluyendo las limitaciones médicas que pueden quedar reflejadas en nuestro permiso de conducir.

Problemas visuales

Son los más habituales. El uso de gafas y lentes de contacto se da entre un buen número de conductores. De hecho, algunos las necesitan exclusivamente para conducir. No obstante, estas limitaciones quedan reflejadas en el permiso de conducir tras ser certificadas por los facultativos mediante un código que así lo atestigua. Los más habituales son los siguientes:

Corrección y protección de la visión:
01.01.    Gafas
01.02.    Lente o lentes de contacto.
01.03.    Cristal de protección.
01.04.    Lente opaca.
01.05.     Recubrimiento del ojo.
01.06.    Gafas o lentes de contacto.

En algunos casos, se puede indicar la conducción diurna exclusivamente, por la presencia de afecciones como las cataratas o degeneración muscular. En estos casos, también quedará reflejado en el permiso mediante el correspondiente código, que es el siguiente:

Limitaciones (subcódigo obligatorio, conducción con restricciones por causas médicas):
05.01. Limitación a conducción diurna (por ejemplo, desde una hora después del amanecer hasta una hora antes del anochecer).

Otras limitaciones pueden hacer referencia a la limitación de la conducción en un radio determinado de Kilómetros desde el lugar de residencia del titular, o dentro de la región o ciudad.

Todas las limitaciones establecidas en el Boletín Oficial del Estado pueden consultarse aquí.

En cualquier caso, aquí hacemos referencia a las limitaciones registradas tras ser detectadas por un médico. No obstante, cualquier disminución de nuestras capacidades, como las que hemos señalado u otras que notemos, deberían ser consultadas con nuestro médico habitual para que las evalúe.

Atención a la medicación

Especial atención debemos prestar a la medicación que estemos tomando, ya que algunos fármacos pueden disminuir nuestras capacidades al volante al provocar efectos de somnolencia, reducción de los reflejos o aumento del tiempo de reacción, confusión, aturdimiento, alteraciones auditivas…

Generalmente, los ansiolíticos, antidepresivos y antipsicóticos son medicamentos que no deben combinarse con la conducción, puesto que sus efectos son fuertes.

También, especial atención deben prestar a algunos antihistamínicos, antiinflamatorios, antihipertensivos o medicamentos con codeína, ya que pueden provocar algunos de los efectos señalados. No obstante, puede depender del paciente, por lo que es recomendable consultarlo con nuestro médico ante dudas con esos posibles efectos adversos, ya sea en este tipo de tratamientos, en tratamientos crónicos o temporales.

“Coches sin carnet”

Los mal llamados “coches sin carnet”, ya que para conducirlos hay que contar al menos con el permiso de conducción de clase AM (ciclomotor), han tenido bastante aceptación entre los mayores desde su proliferación en torno al año 1997. Su reducido tamaño, la velocidad máxima que alcanza que asciende a  45 km/h y la no necesidad de contar con un permiso de conducción de alta cualificación, ha hecho que sea el vehículo elegido por muchos mayores para desplazarse por la ciudad o carreteras convencionales. Cabe recordar que está prohibido su uso en autopistas o autovías  y en las vías que cuenten con un arcén ancho y transitable, deberán circular por él.

No obstante, a pesar de que no alcanza gran velocidad, no debemos olvidar que son vehículos y, para su conducción, debemos estar en plenas facultades al igual que si fuéramos a conducir un turismo.  Por tanto, deberíamos seguir las mismas revisiones y observar nuestras limitaciones en todo momento como hemos señalado anteriormente.

En cualquier caso, sometiéndonos a las revisiones médicas oportunas, observando nuestras capacidades y siendo responsables, podemos seguir conduciendo durante muchos años en nuestra vida. Además, la tecnología permite adaptar los vehículos a ciertas limitaciones que puede encontrar el conductor por tener alguna discapacidad física o fruto del paso de los años, por lo que siempre hay posibilidades de alargar esta actividad tan gratificante para muchos y, lo más importante, sin siniestros evitables. De hecho, muchos estudios consideran que las personas mayores suelen ser más prudentes y respetuosas con las normas de tráfico, a lo que hay que sumar sus años de experiencia.

Sobre el autor

Área del Mayor

OFICINA DEL MAYOR Delegación de Políticas Sociales

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